El secretario de Guerra advirtió ante el Congreso sobre la presencia de buques militares y submarinos nucleares rusos en la isla; Trump reitera que tomaría el control de Cuba tras finalizar el conflicto con Irán.
Washington, D.C. En una de las comparecencias más tensas del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, calificó formalmente al gobierno de Cuba como una amenaza directa para la seguridad nacional estadounidense. La declaración marca un punto de ruptura en las relaciones bilaterales, fundamentado en la creciente presencia militar de potencias extranjeras a solo 150 kilómetros de las costas de Florida.
Cooperación militar con adversarios: A pregunta expresa del congresista republicano Mario Díaz-Balart, Hegseth confirmó que Washington monitorea con extrema preocupación el uso de puertos cubanos por parte de buques militares rusos, incluyendo submarinos de propulsión nuclear.
«Es altamente problemático que un adversario extranjero use ese tipo de ubicación tan cerca de Estados Unidos»
Detalló el jefe del Pentágono, sugiriendo además que China podría estar realizando operaciones de inteligencia con apoyo logístico del régimen cubano.
Escalada de presión y sanciones: Esta declaración ocurre en un contexto de asfixia económica para la isla:
- Bloqueo energético: Desde enero, EE. UU. ha bloqueado el suministro de petróleo venezolano hacia Cuba, tras la captura y traslado de Nicolás Maduro a una prisión en Nueva York.
- Poderes de guerra: Los republicanos en el Senado han bloqueado iniciativas para limitar las facultades de guerra de Trump, dándole margen de maniobra operativa sobre la región.
El factor Trump: La retórica de Hegseth se alinea con las recientes promesas de campaña y gobierno de Donald Trump, quien el pasado 2 de mayo afirmó en Florida que tomaría el control de Cuba «casi de inmediato» una vez que concluya la guerra contra Irán. Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha reforzado esta postura calificando las operaciones a 90 millas de las costas estadounidenses como una situación inaceptable para la administración actual.








