A cuatro décadas del peor accidente nuclear de la historia, la central de Chernóbil vuelve a representar una amenaza crítica para la salud y el medio ambiente en Europa. Los constantes ataques rusos han interrumpido los planes para reemplazar el antiguo sarcófago, poniendo en riesgo el aislamiento de toneladas de materiales radiactivos.
Impacto del ataque con drones y daños estructurales
El esfuerzo internacional por minimizar riesgos sufrió un duro golpe tras un ataque con drones en febrero de 2025. Este evento dañó el Nuevo Confinamiento Seguro (NCS), una estructura de 36,000 toneladas financiada con 2,100 millones de euros. Según Olga Kosharna, experta nuclear ucraniana, el ataque fue deliberado y ha comprometido la capacidad de la estructura para contener fugas radiactivas.
Aunque el daño inicial fue cubierto, la intervención de los bomberos para extinguir el incendio derivado del bombardeo resultó en:
- Perforaciones críticas: Aproximadamente 330 agujeros realizados para sofocar las llamas.
- Pérdida de impermeabilidad: El ingreso de agua acelera la corrosión interna.
- Riesgo de colapso: Shaun Burnie, de Greenpeace Ucrania, advirtió que el sarcófago original podría colapsar antes de ser desmantelado de forma segura debido a la inestabilidad actual.
Respuesta internacional: Apoyo de Canadá
Ante la emergencia, el gobierno de Canadá anunció este viernes una aportación de 8 millones de dólares canadienses (aprox. 5.8 millones de dólares estadounidenses) para reparaciones críticas. El Ministerio de Asuntos Exteriores canadiense subrayó que los daños al NCS son una consecuencia directa de los repetidos ataques de Rusia contra infraestructura civil y nuclear, elevando el riesgo de una nueva catástrofe en la región.







