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El presidente Donald Trump reafirmó su estrecha relación con las artes marciales mixtas al asistir al evento UFC 327 en el Kaseya Center de Miami. Acompañado por el CEO de la organización, Dana White, y figuras políticas como el secretario de Estado Marco Rubio, el mandatario fue recibido con una ovación ensordecedora mientras caminaba hacia la primera fila al ritmo de música de Kid Rock.

La velada no solo destacó por la acción en el octágono, sino por un anuncio sin precedentes que sacudió a la industria: la confirmación del evento «UFC Freedom 250». Según se informó durante la transmisión, esta función especial se llevará a cabo el próximo 14 de junio de 2026 directamente en los jardines de la Casa Blanca, con una cartelera de acceso gratuito para el público, marcando un éxito en la historia del deporte.

En el plano deportivo, Trump fue testigo de momentos emocionantes, incluyendo el retiro del veterano Cub Swanson tras un impactante nocaut técnico y la victoria de Paulo Costa, quien intercambió palabras con el presidente tras su combate. La seguridad en los alrededores del recinto fue extrema, con un despliegue del Servicio Secreto que transformó el centro de Miami en un área blindada para garantizar la integridad del mandatario y los asistentes.

Finalmente, la noche cerró con broche de oro cuando Carlos Ulberg se coronó como el nuevo monarca de los pesos semipesados al noquear a Jiří Procházka en la pelea estelar. Trump permaneció en su asiento hasta el final de la jornada, demostrando una vez más que la UFC es uno de sus escenarios favoritos para conectar con su base de seguidores en un ambiente de alta energía y fervor patriótico.