Un tribunal de apelaciones de los Estados Unidos emitió un fallo este sábado que permite al presidente Donald Trump continuar con la construcción de su proyectado salón de baile en la Casa Blanca. Esta decisión revierte temporalmente la parálisis que enfrentaba la obra desde el pasado 31 de marzo, cuando un tribunal inferior ordenó detener las labores de construcción.
El panel de apelaciones decidió extender la suspensión de la orden judicial previa hasta el 17 de abril. Asimismo, los jueces han solicitado al tribunal de distrito que aclare los términos y fundamentos de la medida cautelar que otorgó inicialmente. Esta prórroga técnica da margen a la administración federal para avanzar en la edificación mientras se resuelven las objeciones legales de fondo.
Seguridad presidencial como argumento central
La defensa de la Casa Blanca ha sido contundente en sus alegatos ante el tribunal. El equipo legal del presidente argumentó que mantener la obra detenida dejaba la estructura de la residencia oficial «abierta y expuesta», lo que generaba una vulnerabilidad crítica para la seguridad del edificio. Según el comunicado oficial, la interrupción de los trabajos ponía en peligro directo:
- Al presidente de los Estados Unidos.
- A su familia.
- Al personal administrativo y de servicio que labora en el recinto.
Con este fallo, el proyecto del salón de baile —que ha sido objeto de intensas posturas políticas y críticas por su impacto en la estética histórica del edificio— retoma su curso, posicionándose como una de las intervenciones arquitectónicas más polémicas de la presidencia de Trump en este 2026.






