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Tras una intensa jornada de negociaciones este sábado, la delegación de Irán comunicó a sus mediadores paquistaníes que la continuidad del proceso diplomático depende de un cese de hostilidades efectivo y verificable. El portavoz de la cancillería iraní, Ismail Bagaei, informó que el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, y el ministro Abás Araqchí mantuvieron más de dos horas y media de diálogo con las autoridades de Pakistán, insistiendo en que el «alto al fuego debe ser real» y no solo una pausa táctica.

La postura iraní busca blindar sus frentes regionales al exigir que la tregua incluya explícitamente al Líbano, advirtiendo que sus fuerzas permanecen en alerta máxima ante cualquier nueva violación de los acuerdos preliminares. Esta demanda añade un nivel de complejidad a la mediación de Shehbaz Sharif, quien intenta equilibrar estas peticiones con la postura de la delegación de Estados Unidos, encabezada por el vicepresidente J.D. Vance, que prioriza el desmantelamiento del programa nuclear como eje del acuerdo.