En una muestra de músculo diplomático y solidaridad ideológica, el presidente de Cuba recibió esta tarde al viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguey Ryabkov. El encuentro ocurre apenas diez días después de que un petrolero ruso lograra atracar en la isla, desafiando el severo bloqueo energético impuesto por la administración de Donald Trump.
«No podemos traicionarlos»: El compromiso del Kremlin
Durante la reunión, Ryabkov utilizó un tono inusualmente emotivo para describir la profundidad de los lazos binacionales, calificando a los cubanos como «hermanos».
- Fidelidad diplomática: «Simplemente no podemos traicionarlos, y mucho menos defraudarlos. No podemos abandonarlos a su suerte», declaró el viceministro a la agencia Sputnik.
- Cooperación energética: El arribo del petrolero ruso es visto como un tanque de oxígeno para la economía cubana, que ha enfrentado apagones críticos tras las restricciones de suministro impulsadas desde Washington.
Multipolaridad y el Siglo XXI
Más allá de la asistencia humanitaria y técnica, Rusia posiciona su relación con Cuba como un pilar del nuevo orden mundial:
- Consultas Intercancillerías: Se confirmó la continuidad de diálogos de alto nivel para coordinar posturas en foros internacionales.
- Nueva Arquitectura Global: Ryabkov enfatizó que esta unión es una contribución real al establecimiento de la multipolaridad, una visión del siglo XXI donde el poder no reside en un solo país (EE. UU.), sino en diversos bloques soberanos.
Con estas declaraciones, Moscú no solo asegura su presencia en el patio trasero de Estados Unidos, sino que desafía directamente la retórica de la administración Trump, advirtiendo que Rusia está dispuesta a intervenir activamente para mitigar los efectos de las sanciones económicas sobre sus aliados estratégicos.






