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Washington.-  El director de la CIA, John Ratcliffe, calificó como un “desafío formidable” la localización y rescate de un militar estadounidense que permanecía oculto en Irán tras el derribo de su avión.

Desde la Casa Blanca, Ratcliffe explicó que la operación fue “como buscar un grano de arena en el desierto” y se desarrolló bajo presión, al tratarse de una “carrera contrarreloj». Para lograrlo, la agencia implementó una estrategia de engaño destinada a confundir a las fuerzas iraníes que buscaban al aviador.

La CIA confirmó el sábado por la mañana que el militar seguía con vida mediante recursos humanos y técnicos, información que notificaron al secretario de Guerra, Pete Hegseth, y posteriormente al presidente Donald Trump, lo que activó el operativo de rescate.

El piloto se encontraba oculto en una “grieta de la montaña, invisible para el enemigo, pero no para la CIA», fuera del alcance del enemigo. La extracción se llevó a cabo con éxito esa misma noche, en línea con la doctrina militar estadounidense de no dejar a ningún miembro atrás.

Según Ratcliffe, la operación culminó con el desconcierto de las fuerzas iraníes, que no lograron localizar al aviador antes de su rescate.