A pocas semanas de las elecciones generales del próximo 12 de abril, la carrera por la presidencia de Perú entra en su fase decisiva. Según el más reciente sondeo de la encuestadora Ipsos, publicado por el diario Perú.21, Keiko Fujimori, lideresa de Fuerza Popular, se mantiene a la cabeza de las preferencias electorales con un 11% de intención de voto, consolidándose como la figura favorita en un tablero político altamente dividido.
El estudio revela movimientos importantes en los puestos de escolta: el exalcalde de Lima, Rafael López Aliaga, registró un descenso situándose en un 9%, mientras que el actor y humorista Carlos Álvarez mostró un crecimiento notable, alcanzando el 7% de las simpatías del electorado.
Las claves del plan de gobierno de Fuerza Popular
Con la mira puesta en el quinquenio 2026-2031, Keiko Fujimori ha detallado una visión de Estado centrada en la reactivación económica y la pacificación social. Entre sus ejes principales destacan:
- Seguridad Ciudadana: La candidata propone una reducción del 20% en la tasa de homicidios para el año 2031. Esta meta se basa en una estrategia de patrullaje integrado entre la policía y el serenazgo, programas de prevención juvenil y la recuperación intensiva de espacios públicos.
- Minería y Estabilidad Económica: En materia financiera, Fujimori apuesta por la modernización de la Ley General de Minería para atraer inversiones, garantizando simultáneamente la autonomía absoluta del Banco Central de Reserva (BCR) para controlar la inflación.
- Digitalización y Tecnología: Para combatir la burocracia, plantea la creación de una Ventanilla Única Digital Nacional, con el objetivo de que el 80% de los trámites empresariales se realicen de manera virtual.
- Salud Infantil: Una de sus promesas sociales más fuertes es reducir la anemia infantil al 20%, apoyándose en una cobertura universal de vacunación y la implementación de aulas digitales en comunidades rurales para cerrar la brecha educativa.
Este escenario de «empate técnico» en los primeros lugares sugiere que la campaña entrará en una etapa de alta intensidad, donde la capacidad de captar el voto indeciso será determinante para definir quién pasará a una eventual segunda vuelta.






