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En una respuesta sin precedentes a las recientes amenazas de ocupación territorial por parte de la Casa Blanca, el portavoz militar de Irán emitió una declaración cargada de hostilidad y desafíos directos contra el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. El mensaje, emitido este domingo, califica las intenciones de una incursión terrestre en el Golfo Pérsico como una «ilusión» que terminará en un desastre histórico para el ejército norteamericano.

Acusaciones de chantaje y control extranjero

La cúpula militar iraní lanzó una acusación incendiaria al afirmar que el mandatario estadounidense actúa como una «marioneta» bajo las órdenes del primer ministro de Israel. Según el portavoz, Trump estaría siendo presionado por el Mossad (la organización de inteligencia israelí) debido a su presunto historial en el caso Epstein, convirtiendo las decisiones de seguridad nacional de EE. UU. en herramientas de la agenda sionista.

La declaración no escatimó en descalificaciones personales hacia el líder estadounidense, describiéndolo como un presidente carente de «estabilidad intelectual y discursiva» y tachándolo de ser el mandatario «más mentiroso» del mundo. Para Teherán, el liderazgo de Trump ha arrastrado a las fuerzas armadas estadounidenses a un «pantano de muerte» debido a posturas desequilibradas y decisiones erróneas.

El desafío en el Golfo Pérsico: «Los estamos esperando»

Lejos de adoptar una postura defensiva ante la posibilidad de una invasión terrestre o la ocupación de islas iraníes, el mando militar de la República Islámica aseguró que sus combatientes llevan «mucho tiempo esperando» una acción de este tipo.

«La agresión y la ocupación no tendrán otro resultado que un cautiverio humillante y el desmembramiento de los agresores», advirtió el portavoz, concluyendo con una amenaza explícita sobre el destino de las tropas de Washington:

Este pronunciamiento eleva la tensión a niveles críticos, sugiriendo que cualquier movimiento táctico de Estados Unidos en la región será respondido con una fuerza asimétrica y letal, cerrando cualquier puerta a la diplomacia bajo el argumento de que el gobierno estadounidense «solo entiende el lenguaje de la fuerza».