El tenis belga se prepara para despedir a su mayor referente masculino de la historia. David Goffin ha anunciado oficialmente que colgará la raqueta al finalizar la presente temporada. A sus 35 años, el jugador que llegó a ser número 7 del mundo ha decidido poner punto final a una trayectoria ejemplar, condicionada recientemente por el desgaste físico y una persistente lesión de rodilla sufrida en 2025 que ha mermado su capacidad competitiva en los últimos meses.
Goffin se marcha dejando un palmarés que lo sitúa en la élite del deporte europeo, con 6 títulos ATP y 15 finales disputadas, destacando su triunfo en el ATP 500 de Tokio 2017. Sin embargo, su legado va más allá de los trofeos; es uno de los pocos tenistas en la era moderna que puede presumir de haber derrotado a los tres integrantes del Big 3 (Federer, Nadal y Djokovic). Su victoria ante Roger Federer en las semifinales de las ATP Finals 2017 permanece en la retina de los aficionados como una de las exhibiciones de tenis táctico más brillantes de la década.
La influencia de Goffin fue vital para colocar a Bélgica en el mapa del tenis mundial por equipos. Lideró a su nación a dos finales de la Copa Davis en 2015 y 2017, demostrando un compromiso inquebrantable con su bandera. Su capacidad para rendir bajo presión en la competición por países lo convirtió en un héroe nacional, inspirando a una nueva generación de tenistas belgas que crecieron viendo cómo un jugador de complexión liviana desafiaba la lógica del tenis moderno basado en la fuerza.
En su entrevista de despedida con la cadena RTBF, el tenista expresó que su deseo es disfrutar de sus últimos meses en el circuito participando en los torneos que más han marcado su carrera. El plan de retiro está diseñado para culminar en casa, específicamente en el torneo de Bruselas a finales de año. Goffin quiere que su último partido sea ante su público, cerrando el círculo donde todo comenzó y agradeciendo el apoyo constante de una afición que lo ha acompañado en cada set desde su debut profesional.
La ATP pierde a un jugador respetado por todos sus compañeros debido a su juego limpio y su elegancia tanto dentro como fuera de la cancha. David Goffin no solo fue el mejor ranking histórico para un hombre en su país, sino un ejemplo de que el tenis es, ante todo, un juego de ajedrez físico. Mientras encara su gira de despedida, el mundo del tenis se prepara para rendirle los honores que merece uno de los competidores más inteligentes y tenaces que han pisado el circuito profesional en los últimos quince años.






