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La Casa Blanca informó, a través de un comunicado oficial, una disminución drástica de la migración en todas las áreas metropolitanas del país durante el último año. El reporte destaca que los cruces fronterizos ilegales han alcanzado su nivel más bajo desde la década de 1970, lo que la administración califica como una victoria estratégica para las políticas del presidente Donald Trump.

En regiones críticas como Laredo, Texas, la inmigración se paralizó casi por completo, mientras que en El Centro, California, el flujo se invirtió, registrando más salidas que entradas. Ciudades del interior también muestran cambios significativos: la tasa neta de inmigración en Denver cayó casi tres cuartas partes, y en Chicago se redujo en dos tercios. Estos datos reflejan el impacto de los nuevos controles fronterizos y operativos de vigilancia, consolidando una tendencia de reducción migratoria sin precedentes en las últimas cinco décadas en los Estados Unidos.