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El fútbol puertorriqueño ha alcanzado la gloria eterna. La Selección Femenina Sub-17 ha grabado su nombre en los libros de récords al asegurar, por primera vez en la historia de la isla, un boleto para una Copa Mundial de la FIFA. El conjunto dirigido por el costarricense Sergio Castro selló su pasaporte a la justa mundialista de Marruecos tras una participación heroica en el Premundial de Concacaf celebrado en Costa Rica, desatando la euforia de toda una nación que por décadas soñó con este momento.

La clasificación llegó tras una fase de grupos de alta intensidad en Alajuela. El «Huracán Azul» finalizó como el mejor segundo lugar de todo el torneo con un récord de dos victorias y una sola derrota. Los triunfos contundentes sobre Haití (3-1) y Bermudas (9-0) resultaron vitales, pues los 12 goles anotados sirvieron como el criterio de desempate definitivo. A pesar de caer ante la potencia de Estados Unidos en la última jornada, la solidez defensiva y el orden táctico mostrados fueron suficientes para superar a Costa Rica en la tabla de segundos puestos.

El artífice desde el banquillo ha sido Sergio Castro, quien desde su llegada en 2022 ha transformado la mentalidad del fútbol femenino en Puerto Rico. Con una mezcla estratégica de jugadoras de la liga local y talentos de la diáspora gracias a proyectos de reclutamiento en Estados Unidos, Castro logró amalgamar un grupo compacto y resiliente. Su conocimiento del área y su experiencia en el fútbol universitario han sido claves para potenciar el talento de las jóvenes boricuas en el escenario más exigente de la región.

Este logro representa un «antes y un después» para el deporte en la isla, rompiendo la barrera que por años separó a Puerto Rico de los grandes escenarios mundiales. La clasificación no es una casualidad, sino el resultado de un proceso de años donde la Federación Puertorriqueña de Fútbol ha apostado por el desarrollo de categorías menores. Al ser el primer equipo boricua en cualquier rama que clasifica a un Mundial, estas jóvenes se han convertido en embajadoras de un cambio cultural donde el fútbol comienza a competir en popularidad con los deportes tradicionales.

Con la mira puesta en octubre de 2026, el equipo iniciará ahora una etapa de preparación sin precedentes para representar con orgullo al Caribe en territorio marroquí. Puerto Rico se une a gigantes como Estados Unidos, México y Canadá como los representantes de Concacaf en la cita mundialista. El «Huracán Azul» ya no es solo una promesa emergente, sino una realidad competitiva que buscará seguir sorprendiendo al mundo cuando el balón ruede en el norte de África ante las mejores selecciones del planeta.