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París. — El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, afirmó que si la visita del presidente Donald Trump a Pekín, prevista para finales de marzo, llegará a posponerse no estaría relacionada con su petición a China para ayudar a restablecer el tráfico en el estrecho de Ormuz.

Al término de una ronda de negociaciones comerciales entre delegaciones estadounidenses y chinas en París, Bessent aseguró que “un aplazamiento no sería consecuencia de que una petición del presidente no haya sido atendida”. También, subrayó que quería dejar “absolutamente claro” que cualquier cambio en el viaje no dependería de compromisos de Pekín sobre ese tema.

El funcionario indicó que, de cancelarse o retrasarse la visita, sería porque Trump considerara necesario permanecer en Estados Unidos.

Bessent ofreció estas declaraciones junto al representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, tras reunirse con una delegación china encabezada por el viceprimer ministro He Lifeng en la sede de la OCDE.

Las conversaciones buscan reducir las tensiones derivadas de la guerra arancelaria iniciada por Washington tras el regreso de Trump a la Casa Blanca en 2025. Además de preparar posibles acuerdos antes del eventual viaje presidencial.

La Casa Blanca situó el encuentro entre el 31 de marzo y comienzos de abril, aunque Pekín todavía no lo ha confirmado.

La próxima cumbre se sitúa en un contexto de incertidumbre comercial, tras el reciente fallo del Tribunal Supremo de EE.UU. que limitó parte del marco legal utilizado por la administración Trump para imponer aranceles a China.

A esto se suma la apertura de nuevas investigaciones comerciales bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, enfocadas en presuntas prácticas relacionadas con trabajo forzoso y exceso de capacidad industrial en varias economías, incluida la china.