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La división superpluma tiene a un dueño absoluto tras la guerra civil protagonizada por Emanuel Navarrete y Eduardo Núñez en Arizona. En una exhibición de pundonor, el «Vaquero» logró capturar la corona de la FIB y retener su cinturón de la OMB, superando a un rival que se negó a rendirse hasta que la autoridad médica intervino. El combate fue de intercambios que mantuvo a la afición de pie, confirmando por qué los duelos entre compatriotas son garantía de espectáculo.

Eduardo «Sugar» Núñez inició el pleito con una determinación feroz, logrando conectar golpes de poder que pusieron a prueba la quijada del campeón. Sus ataques al cuerpo y los ganchos de izquierda fueron su principal arma durante el primer tercio de la pelea, logrando por momentos que Navarrete retrocediera. Parecía que el sinaloense tenía la fórmula para dar la sorpresa, basando su estrategia en una presión constante que obligaba a Emanuel a pelear en la corta distancia.

Sin embargo, la veteranía de Navarrete en peleas de campeonato salió a flote cuando el cansancio empezó a pasar factura. El mexiquense utilizó su característico estilo de golpeo desde ángulos incómodos para castigar sistemáticamente el lado derecho de la cara de Núñez. Lo que comenzó como un pequeño hematoma se transformó rápidamente en una lesión severa que condicionó el resto de la noche para el sinaloense, quien a pesar del dolor, nunca dejó de lanzar golpes de respuesta.

La valentía de Núñez quedó demostrada en los últimos asaltos, peleando prácticamente con un solo ojo funcional ante las ráfagas de poder del monarca unificado. El castigo acumulado en el décimo episodio fue la señal de alerta para la esquina y los oficiales. Al sonar la campana para el undécimo capítulo, el médico dictaminó que el estado del ojo derecho de «Sugar» era crítico, deteniendo la contienda ante la visible frustración del retador, quien deseaba terminar el combate sobre sus pies.

Emanuel Navarrete sale de Glendale con dos cinturones en su cintura y un récord que lo encamina al Salón de la Fama con 41 triunfos. Núñez, a pesar de la derrota, sale con el reconocimiento del mundo del boxeo por su increíble capacidad de asimilación y su espíritu combativo. Esta unificación cierra un ciclo exitoso para el «Vaquero», quien ahora se perfila para los retos más lucrativos de su carrera, mientras que Núñez deberá pasar por un proceso de recuperación antes de buscar una nueva oportunidad titular.