De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI, más de 23 millones de personas se reconocen como indígenas en México y alrededor de 7.1 millones hablan una lengua indígena. El Estado mexicano reconoce 68 pueblos indígenas y 364 variantes lingüísticas. Esta diversidad va más allá de nuestras fronteras.
Datos del Instituto de las Mexicanas y los Mexicanos en el Exterior (IMME), publicados en octubre de 2025 con base en información derivada de la expedición de Matrículas Consulares de Alta Seguridad en la red consular de México en Estados Unidos, estiman que hay cerca de medio millón de personas mexicanas de origen indígena en ese país. El 45% se concentra en California, seguido por Nueva York, Florida, Texas y Nueva Jersey.
Se trata de una población joven: más del 77% tiene entre 18 y 39 años. El 67% son hombres y 33% mujeres. Los principales estados de origen son Oaxaca (51%), Guerrero (16%), Puebla (9.5%), Veracruz (6.6%) y Chiapas (6.1%). Las lenguas más habladas incluyen el mixteco (26.5%), zapoteco (22.5%), náhuatl (15.9%), maya (6.5%) y chinanteco (5.7%), entre muchas otras variantes. Sin embargo, estas cifras probablemente subestiman la realidad.
Históricamente, las personas indígenas provenientes de países de Latinoamérica han sido clasificadas bajo las categorías amplias de “hispanos” o “latinos” en los censos estadounidenses, lo que borra diferencias lingüísticas y culturales fundamentales. Esta invisibilidad estadística puede traducirse en menor acceso a servicios públicos, menor representación y capacidad de incidencia política.
Un reportaje de Los Angeles Times en 2021 documentó que barrios como Pico-Union y Westlake en Los Ángeles concentran hogares donde se hablan lenguas como el zapoteco y el k’iche’. La organización Comunidades Indígenas en Liderazgo (CIELO) elaboró mapas que muestran la distribución por código postal de hogares que prefieren comunicarse en lenguas indígenas. El estudio reveló que muchas de estas familias trabajan en restaurantes (44%), limpieza (29%) y fábricas de ropa (11%). Son sectores esenciales que sostienen la economía local, pero donde la precariedad laboral y la vulnerabilidad migratoria son frecuentes.
Más allá de los números, la presencia indígena se expresa en la vida cultural de la ciudad: las guelaguetzas, las bandas juveniles de música oaxaqueña, los grupos de danza tradicional, las asociaciones de pueblos de origen y organizaciones como el Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB), que desde 1991 articula acciones en defensa de los derechos humanos, laborales y lingüísticos.
No obstante, si bien la política institucional del Gobierno de México de vinculación con su diáspora data de los años noventa, con la creación del Programa para las Comunidades Mexicanas en el Exterior (PCME) y posteriormente del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME) en 2003, el reconocimiento explícito de que la comunidad migrante mexicana en Estados Unidos no es monolítica, sino que incluye a una diversidad de pueblos originarios e indígenas con necesidades particulares, y el diseño de una política pública dirigida a dichas comunidades, son mucho más recientes.
El principal reto que enfrentan estas comunidades es la barrera lingüística. Muchas personas hablan español como segunda lengua, no como lengua materna, y algunas no lo dominan plenamente. En hospitales, cortes, escuelas o interacciones con autoridades, la ausencia de intérpretes adecuados puede derivar en malentendidos graves. Durante la pandemia, organizaciones como CIELO tuvieron que distribuir información y apoyos económicos en lenguas indígenas para evitar que miles de familias quedaran excluidas de información vital.
Frente a esta realidad, en tiempos recientes la red consular de México en Estados Unidos ha desarrollado mecanismos específicos para atender a comunidades indígenas migrantes. Una de las principales herramientas es la Ventanilla de Atención Integral a Pueblos Originarios e Indígenas y Afromexicanos (VAIPOIME), un programa que actualmente opera en al menos diez consulados de México en Estados Unidos.
La VAIPOIME tiene como objetivos centrales informar y acercar servicios comunitarios en lenguas indígenas, fortalecer la cultura, tradiciones y lenguas indígenas en el exterior, y brindar servicios de interpretación.
En Los Ángeles, el Consulado General de México firmó en 2022 un Memorándum de Entendimiento con CIELO para la instrumentación de la VAIPOIME en la sede consular. Gracias a dicho acuerdo, CIELO tiene presencia al interior del Consulado, brinda servicios de interpretación para trámites consulares, y ha impartido talleres de sensibilización al personal consular acerca de la atención a comunidades hablantes de lenguas indígenas. En enero de 2026 el IMME, de la Secretaría de Relaciones Exteriores, firmó un convenio con CIELO para extender a toda la red consular mexicana en Estados Unidos la estrategia de empoderamiento de las comunidades indígenas y el acceso a los servicios de la red de intérpretes con que cuenta dicha organización.
La migración indígena mexicana no es un fenómeno marginal. Es una realidad estructural que conecta pueblos de Oaxaca, Guerrero o Puebla con barrios de Los Ángeles, Orlando o Nueva York. Es una diáspora dentro de la diáspora, que ha sabido preservar sus lenguas, su música, sus formas de organización y su identidad, aun en contextos adversos.
Los avances en materia de reconocimiento y acceso a servicios son logros de las organizaciones, liderazgos y los miles de personas que pertenecen a nuestros pueblos originarios, o que hablan alguna lengua indígena, y que ya sea de manera pública o silenciosa, luchan todos los días por sus derechos, por preservar su cultura más allá de las fronteras.
Fuentes:
https://ime.gob.mx/estadisticas
INEGI: Censo de Población y Vivienda 2020.
https://www.latimes.com/california/story/2021-07-07/la-me-indigenous-map-los-angeles








