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Canadá se encuentra en un momento crucial en su existencia como país. Su economía está cerca de una recesión, que se agravaría si no se concreta una negociación favorable del TMEC, su política exterior ha dado un giro radical en la búsqueda de nuevos aliados y la mayoría de los canadienses desconfía de Estados Unidos, a pesar de considerarlo su aliado más cercano desde siempre. Y su política interior se enfrenta a un riesgo inédito: la amenaza de la secesión no sólo de Quebec sino de su provincia más rica: Alberta.

La relación entre Alberta y el gobierno federal se han deteriorado progresiva pero rápidamente en la última década, más o menos. La llegada al poder del gobierno liberal de Justin Trudeau, con su ambiciosa agenda medioambiental, fue mal recibido por los albertinos. La provincia es rica en petróleo, su economía (y en gran medida la de todo el país) depende de la explotación de esos recursos. Su industria petrolera emite grandes cantidades de carbono.

El eje principal de la política de Trudeau en materia medioambiental fue el impuesto a las emisiones de carbono que se ordenó imponer a las industrias por los gobiernos provinciales y el impulso a las energías renovables (con la consecuente pérdida de influencia de la industria petrolera). Alberta, con su industria petrolera tan poderosa se opuso rotundamente al impuesto. Alberta, Ontario y Saskachetwan, todas ellas provincias gobernadas por conservadores, impugnaron ante las cortes la obligación impuesta por la legislación federal. El litigio llegó eventualmente a la Suprema Corte de Canadá, que respaldó la constitucionalidad del impuesto al carbono diseñado por el gobierno federal[i]. La reacción del entonces primer ministro albertino, Jason Kenney, fue combativa y declaró su intención de seguir combatiendo el impuesto al carbono[ii].

La pandemia de Covid, con los mandatos estrictos que el gobierno federal impuso en el país, irritaron aún más a los habitantes de Alberta[iii]. La economía se deterioró con la interrupción de las cadenas de suministro, y los apoyos económicos generalizados que el gobierno otorgó a empleados y empresarios provocaron un aumento en la inflación que se sintió fuertemente en los bolsillos de los canadienses. Hacia el inicio de 2025, el gobierno federal era sumamente impopular y la posición del primer ministro Trudeau se hizo insostenible.

Durante los diez años del gobierno de Trudeau, los conservadores se vieron varias veces cerca de derrocarlo, pero no lo consiguieron. El partido conservador eligió varios líderes sucesivos, que no lograron despertar el entusiasmo de la población. Finalmente, en 2022, Pierre Poilievre asumió el liderazgo conservador[iv] y se dedicó a atacar incansablemente al primer ministro y su gestión económica. Su estilo combativo comenzó a ser comparado con el utilizado por Donald Trump. El núcleo conservador finalmente se consolidó en torno a un líder y los problemas económicos llevaron a los votantes moderados a apoyar a los conservadores. Parecía cuestión de tiempo que los liberales perdieran el gobierno. Un mes después, en septiembre de 2022, llegó al poder Danielle Smith, que comenzó a gobernar Alberta con un estilo de confrontación abierta con el gobierno federal.

Como se esperaba, Justin Trudeau se vio orillado a renunciar a su puesto tras perder el apoyo de su propio partido en marzo de 2025. Las encuestas pronosticaban una amplia victoria de los conservadores en las próximas elecciones[v]. Eran buenas noticias para los albertinos, ya que una de las principales líneas de ataque de los conservadores era el impuesto al carbono, repudiado por la provincia. Los liberales eligieron líder de su partido y candidato a primer ministro federal, a Mark Carney, quien no tenía ninguna experiencia política previa. En un giro de eventos totalmente inesperado, Carney logró triunfar en las elecciones federales y convertirse en primer ministro. En Alberta, la totalidad de distritos fueron ganados por los conservadores, a excepción de tres[vi]. La frustración de la población de Alberta por no lograr un cambio de partido en el poder llegó al máximo.

La posibilidad de que Alberta se independice de Canadá comenzó a ganar apoyo tras el triunfo de Carney. Los secesionistas argumentan que la provincia no puede permanecer en un país cuyo gobierno federal ignora por completo sus necesidades. Un grupo reducido pero muy activo y vociferante, llamado Permanece Libre Alberta (Alberta Stay Free) se dio a la tarea de iniciar el proceso para someter a referéndum la posibilidad de que Alberta se independice. El primer paso en ese proceso era reunir la cantidad de firmas necesarias para obligar a la celebración del referéndum; sorprendentemente, lograron las firmas necesarias en poco tiempo[vii].

Mientras tanto, el gobierno federal, ahora encabezado por Mark Carney, buscó desde el principio de su gestión acercarse al gobierno de Alberta y diluir algunas de las políticas que más irritan a los albertinos. Prometió construir oleoductos para distribuir el petróleo de la provincia, revisar el impuesto al carbono y acercarse más a la población del oeste del país. Si bien las promesas iban en el sentido correcto, no han sido suficientes para detener el ímpetu secesionista.

La convocatoria al referéndum fue detenida por el fallo de un tribunal federal, que consideró que una posible separación de Alberta violaría los derechos de los pueblos indígenas de la provincia, quienes no fueran consultados antes de iniciar el proceso independentista[viii]. Lejos de desanimar a los independentistas, el movimiento presionó fuertemente al gobierno provincial, cuya primera ministra, Danielle Smith calificó el fallo judicial de antidemocrático. Según los analistas, el gobierno de Smith depende del apoyo del núcleo duro del partido conservador provincial, que, a su vez, es el que empuja por la separación. La premier, consciente de esto, ideó una manera de eludir la prohibición judicial: ha convocado el próximo octubre a un referéndum en el que la población decidirá si es oportuno citar al referéndum independentista[ix].

El proceso en Alberta es muy peligroso para Canadá. El propio primer ministro federal declaró que Danielle Smith está jugando con fuego. Mark Carney vivió de cerca el desastre económico y político que provocó el resultado del referéndum sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea, mientras era presidente del banco central en aquel país. Si bien el apoyo a la independencia es minoritario todavía en la provincia[x], Carney sabe que una población molesta con su gobierno puede tomar decisiones extremas con altos costos. Es un mal momento para mostrar divisiones en el país; Carney ha repetido en cada oportunidad que el país debe mantenerse unido para enfrentar el duro panorama económico que se avecina. Incluso el belicoso líder de la oposición conservadora, Pierre Poilievre ha declarado que no apoya la independencia de la provincia.

El alarde de una posible secesión ha caído particularmente mal, dado que el presidente de Estados Unidos ha repetido varias veces que Canadá estaría mejor como un estado más de su país. En una muestra de mal tacto político, los representantes del grupo independentista, Permanece Libre Alberta, se han reunido varias veces con políticos estadunidenses. Por último, el independentismo quebequense, de mucho mayor antigüedad y con raíces mucho más profundas, amenaza con regresar si el Partido independentista de Quebec, Partido Quebequense, gana las elecciones provinciales de este año.

El mundo atraviesa un momento sumamente convulso y Canadá no es la excepción.


[i] Supreme Court of Canada rules on the constitutionality of the Greenhouse Gas Pollution Pricing Act – Canada.ca

[ii] Alberta government ‘obviously disappointed’ with Supreme Court ruling on federal carbon price: Kenney | Globalnews.ca

[iii] COVID-19 Provincial Leadership: Canadians’ Views on Government Response

[iv] Pierre Poilievre | The Canadian Encyclopedia

[v] Abacus Data Poll: Post-Trudeau resignation, Conservative lead grows to 27. Freeland and Carney well ahead of others on recognizability, familiarity, and net favourable impression. – Abacus Data

[vi] Map of official results for the 2025 federal election | Elections Canada’s Civic Education

[vii] Alberta separatists say they’ve already collected enough signatures for referendum | CBC News

[viii] Judge overturns Elections Alberta’s approval of separation referendum petition | CBC News

[ix] Idem.

[x] Supreme Court of Canada rules on the constitutionality of the Greenhouse Gas Pollution Pricing Act – Canada.ca

Alfonso Vera Sánchez

Alfonso Vera Sánchez es Licenciado en Derecho por la UNAM, Maestro en Cooperación Internacional para el Desarrollo por el Instituto Mora, y ha trabajado en la Secretaría de Educación Pública, la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la Secretaría de Relaciones Exteriores. Es miembro del Servicio Exterior Mexicano desde 2010, donde se ha desempeñado como Cónsul de Protección en Nogales, Cónsul de Documentación en Chicago y Director de Litigios en la Consultoría Jurídica de la SRE. Actualmente es Encargado de Asuntos Legales en la Embajada de México en Canadá.