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La épica victoria de Estados Unidos sobre Canadá en la final de hockey masculino de Milano Cortina 2026 no solo será recordada por el marcador, sino por el sacrificio físico de su máxima estrella. Durante el tercer periodo del encuentro, Jack Hughes sufrió un violento impacto en el rostro tras un «palo alto» (high-stick) del delantero canadiense Sam Bennett. El golpe fue tan contundente que el joven delantero de los New Jersey Devils perdió al menos dos de sus dientes frontales en el acto, dejando rastro de su entrega sobre el hielo del Milano Santagiulia Arena.

A pesar de la sangre y el dolor evidente, la reacción de Hughes personificó la dureza histórica de los jugadores de hockey. Tras recibir una atención médica de emergencia en los vestidores, el jugador regresó al hielo con una actitud desafiante. Al notar sus dientes perdidos sobre la pista, bromeó con sus compañeros diciendo: «Aquí vamos de nuevo», haciendo alusión a un incidente similar que sufrió años atrás en la NHL. Su retorno al juego inyectó una dosis de adrenalina y moral a la escuadra estadounidense en el momento más crítico del partido.

El destino reservaba un final cinematográfico para el atacante. Con la boca aún ensangrentada y una sonrisa incompleta que ya recorre el mundo en redes sociales, Hughes apareció en el minuto 1:41 del tiempo extra para conectar el gol de oro. Tras una asistencia de Zach Werenski, el disparo de Jack sentenció el 2-1 definitivo, otorgando a Estados Unidos su primera presea dorada en hockey masculino desde el legendario «Milagro sobre Hielo» de Lake Placid 1980.

La imagen de Hughes celebrando con la medalla de oro y su nueva apariencia física se ha convertido instantáneamente en el icono de estos Juegos Olímpicos. Analistas deportivos y aficionados comparan este momento con las gestas más grandes de la historia invernal, destacando que la «sonrisa rota» de Hughes es ahora el símbolo del fin de una sequía de 46 años. La entrega del jugador ha sido aplaudida no solo por su efectividad técnica, sino por el estoicismo mostrado ante una lesión que habría dejado fuera a cualquier otro atleta.