El expresidente de Paraguay, Santiago Peña, ingresó en prisión preventiva dentro del Regimiento Guardia Presidencial tras ser destituido por el Senado paraguayo e imputado por lesión de confianza y administración en provecho propio.
El economista de 47 años cayó salpicado por el colapso del banco privado Ueno Bank, una entidad clausurada por el Banco Central tras perder más de la mitad de la solvencia exigida y que afectó a 2.94 millones de clientes, además de recibir millonarios fondos estatales durante su gestión.
“Bueno, señor comandante, voy a ser tu huésped por mucho tiempo”, le dijo Peña entre sonrisas al coronel José Dayub al momento de ser recibido en la sede militar. El mando castrense confirmó que el expresidente no está decaído y ocupa un cuarto ordinario del personal de la unidad —dotado de cama, ropero, aire acondicionado y baño privado—, bajo un estricto perímetro de seguridad militar.
La fiscalía acusa a Peña de influir para direccionar, renovar y mantener depósitos de fondos públicos y previsionales dentro de Ueno Bank, grupo empresarial con el que mantenía vínculos económicos previos a su mandato. El juez Humberto Otazú resolvió que el exmandatario no irá a una cárcel común por motivos de seguridad, argumentando que maneja información de alta sensibilidad sobre el crimen organizado.















