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Este viernes, la periodista independiente cubana Yoani Sánchez denunció el asedio de la policía política frente a su vivienda y presiones de las autoridades para forzarla a abandonar su labor informativa, apenas un día después de haber sido detenida e interrogada durante varias horas en La Habana.

«Quieren que me calle, quieren que me vaya», alertó la comunicadora a través de sus redes sociales al reportar que un despliegue de seguridad le impedía salir de su domicilio. Situaciones similares de vigilancia e intimidación fueron denunciadas de forma simultánea por la periodista Camila Acosta y la activista Anna Sofía Benítez en las inmediaciones de sus respectivas residencias.

Mediante un video transmitido en YouTube, la directora del diario digital 14ymedio relató que fue interceptada por tres agentes vestidos de civil de la Seguridad del Estado sin identificación formal, para luego ser trasladada a una estación policial e internada en una celda. Durante el arresto, las autoridades le imputaron diversos cargos judiciales, entre ellos el de «propaganda contra el orden constitucional», una acusación que Sánchez vinculó directamente con el ejercicio de su labor periodística.

Pese a la detención, la reportera reafirmó su compromiso informativo: «Quieren que apague los micrófonos, pero no los voy a apagar», señaló al adelantar que documentará los abusos que atestiguó en los calabozos, donde constató la detención recurrente y deportación de ciudadanos del interior de la isla calificados administrativamente como «ilegales» por carecer de registro domiciliario en la capital.

Yoani Sánchez fue galardonada en 2008 con el Premio Ortega y Gasset de Periodismo y distinguida ese mismo año por la revista Time como una de las 100 personalidades más influyentes del mundo, manteniendo a través de su portal una cobertura crítica frente a la censura y el hostigamiento gubernamental contra la prensa independiente en Cuba.