El alcalde de Houston anunció el cese formal de la cooperación entre el Departamento de Policía local (HPD) y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), argumentando la necesidad de «reducir el miedo y la ansiedad en toda nuestra comunidad». La decisión marca un giro de 180 grados en la política de seguridad municipal tras los comicios de mitad de mandato en Texas, donde el Partido Demócrata consolidó avances decisivos que llevaron a la gubernatura a Gina Hinojosa.
Hasta ahora, la corporación policial de la ciudad más poblada de Texas mantenía activos los protocolos de coordinación y entrega de detenidos a las autoridades migratorias bajo la presión del gobernador saliente, Greg Abbott, quien había condicionado la retención de más de 110 millones de dólares en fondos estatales para la ciudad si el municipio no colaboraba con las directrices federales y estatales de contención migratoria.
Con el cambio de administración estatal y el respaldo del nuevo gobierno encabezado por Hinojosa, el ayuntamiento modificó los criterios operativos: los agentes locales ya no reportarán ni retendrán para ICE a personas indocumentadas que sean interceptadas y no hayan cometido delitos graves que ameriten reclusión carcelaria. La medida busca restablecer la confianza ciudadana en la policía local para la denuncia de delitos comunes, al tiempo que neutraliza la subordinación de recursos municipales a tareas de control fronterizo.














