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Los habitantes de la ciudad de Taiz, en el suroeste de Yemen, enfrentan una grave emergencia sanitaria y ambiental debido a la acumulación descontrolada de residuos sólidos en calles residenciales, donde la constante presencia y hostigamiento de fuego de francotiradores impide la labor regular de los camiones y cuadrillas de recolección municipal. Ante la imposibilidad de retirar los desechos sin arriesgar la vida en las líneas de fuego, los propios vecinos se han visto forzados a quemar la basura en plena vía pública, desatando densas columnas de humo tóxico en los barrios asediados.

La quema a cielo abierto de plásticos y restos orgánicos ha provocado un incremento alarmante de afecciones respiratorias, irritaciones oculares e infecciones dérmicas, afectando primordialmente a niños y ancianos en zonas con servicios médicos ya mermados por el conflicto armado. Especialistas en salud comunitaria advierten que los basurales acumulados no solo emiten partículas nocivas por combustión, sino que actúan como focos infecciosos para la proliferación de plagas de roedores e insectos, elevando la amenaza de brotes epidémicos como el cólera o el dengue.

El colapso de los servicios públicos esenciales en Taiz ilustra el deterioro sistemático de las condiciones de vida civil en las zonas urbanas de combate en Yemen. La parálisis de la infraestructura de saneamiento y el peligro mortal que representan los tiradores apostados en las alturas mantienen atrapadas a miles de familias entre la violencia armada directa y los riesgos epidemiológicos derivados del abandono institucional y la polución urbana.