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Decenas de miles de trabajadores y miembros de las principales centrales sindicales salieron a las calles este jueves en Francia, en el marco de una jornada nacional de huelgas y manifestaciones masivas para exigir incrementos salariales urgentes frente al costo de vida. La convocatoria gremial sumó además el respaldo directo a las recientes protestas protagonizadas por estudiantes de institutos de secundaria, articulando un frente común de descontento que intensifica la presión política y social sobre el gobierno del presidente Emmanuel Macron.

Los paros laborales impactaron sectores clave de la administración pública, servicios educativos y redes de transporte regional, mientras las marchas recorrieron las principales avenidas de París, Marsella, Lyon y otras ciudades estratégicas. Portavoces sindicales denunciaron el deterioro continuo del poder adquisitivo de la clase trabajadora y la falta de respuestas gubernamentales ante el encarecimiento generalizado de bienes básicos y energía, advirtiendo que las medidas de fuerza continuarán escalando si no se abren mesas de negociación vinculantes.

La confluencia de las demandas salariales con las movilizaciones estudiantiles en los liceos representa un desafío mayúsculo para el Elíseo, que intenta contener un nuevo ciclo de agitación popular en un clima legislativo fragmentado. Mientras las autoridades desplegaron importantes operativos policiales para resguardar los edificios públicos durante los recorridos de las columnas obreras, los líderes gremiales calificaron la movilización como una demostración contundente de fuerza que refleja el hartazgo ciudadano ante las políticas económicas del Ejecutivo.