Durante la inauguración de la XXX Cumbre Iberoamericana celebrada en Madrid, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, formuló un enérgico llamado a recibir con dignidad a personas migrantes y refugiadas, enfatizando ante mandatarios regionales que «amar lo propio no exige temer lo ajeno».
El máximo representante del organismo internacional subrayó la riqueza comunitaria de los flujos de movilidad humana: «Llevan consigo sus lenguas, sus cantos y su memoria; acogerlas con dignidad es honrar esa tradición». En ese contexto, destacó que si bien el bloque no figura como un poder militar global, representa incuestionablemente una «superpotencia cultural», marco en el que exigió salvaguardar la libertad de expresión de los creadores artísticos, «sobre todo cuando nos incomodan».
Al aperturar su intervención, el diplomático externó sus condolencias a los deudos del trágico siniestro ferroviario ocurrido en Urda y exhortó a disipar las pugnas entre naciones. «La Carta de las Naciones Unidas nos compromete a convivir en paz como buenos vecinos. Un acuerdo acalla las armas, pero lo complejo radica en reconciliarse con el adversario de ayer», reflexionó.
Finalmente, Guterres abordó los dilemas éticos de la inteligencia artificial, advirtiendo sobre el imperativo urgente de evitar que su implementación deshumanice a las sociedades contemporáneas.














