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Una contundente victoria del Partido Demócrata en las elecciones de medio mandato en Estados Unidos otorgó al partido azul el control absoluto de ambas cámaras del Congreso, un revés político que debilita la recta final del mandato de Donald Trump. La jornada electoral estuvo marcada por un fuerte castigo de los votantes ante temas prioritarios como la inflación, el costo de los combustibles y la gestión en política exterior.

La magnitud de la derrota llevó al gobernador republicano de Florida, Ron DeSantis, a emitir un diagnóstico sombrío sobre el futuro de su partido. A través de sus redes sociales, DeSantis advirtió que los márgenes obtenidos por los demócratas —estimados en 55 escaños en el Senado y más de 250 en la Cámara de Representantes— alejan las posibilidades de que los republicanos recuperen el Poder Legislativo a corto plazo.

La denominada “ola azul” rompió esquemas históricos al conquistar bastiones tradicionales del partido conservador en estados como Texas, Kansas, Maine y Ohio, donde los demócratas no lograban victorias senatoriales en décadas. Entre los triunfos más simbólicos destacó el de Abdul El-Sayed en Míchigan, convirtiéndose en el primer senador musulmán electo a la Cámara Alta.

Mientras tanto, los comicios en Alaska y Misisipi se mantienen bajo tensa expectativa debido a cerrados márgenes de votación. En Misisipi, el candidato demócrata Scott Colom disputa voto a voto el escaño con la actual senadora republicana Cindy Hyde-Smith, lo que podría marcar un hito histórico para la representación demócrata y afroamericana en el estado si se confirma la tendencia.