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La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, cumple este jueves sus primeros 100 días de gestión al frente del Ejecutivo, un periodo caracterizado por la militarización de la seguridad pública para enfrentar al crimen organizado, el acercamiento estratégico con Estados Unidos a través del Escudo de las Américas y la implementación de un modelo carcelario inspirado en la política del salvadoreño Nayib Bukele.

Bajo la consigna «Vuelve el orden», Fujimori asumió el mandato el pasado 28 de julio. Sin embargo, en el corto plazo no se ha registrado un descenso sostenido en los índices de homicidios, según cifras del Registro Nacional de Defunciones. Esta falta de resultados inmediatos ha impactado en la percepción ciudadana: de acuerdo con Ipsos, la aprobación hacia la mandataria pasó del 57 % inicial a un 40 % en octubre, mientras que la desaprobación escaló del 25 % al 49 %.

En materia legislativa, tras semanas de debate, el Gobierno obtuvo facultades extraordinarias por 120 días gracias al respaldo de sectores de la oposición. Con este marco normativo, la administración contempla clasificar a las bandas criminales como «grupos hostiles» —lo que permitirá la intervención directa de las Fuerzas Armadas sin requerir un estado de excepción— y flexibilizar las reglas sobre el uso de la fuerza policial y militar.

En el ámbito penitenciario, las Fuerzas Armadas han comenzado a resguardar los accesos de las prisiones más hacinadas, acompañando el despliegue con operativos de requisas masivas. Pese a las críticas por la «bukelización» de estas medidas, Fujimori mantuvo una visita reciente al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) en El Salvador para evaluar la réplica del esquema de máxima seguridad en territorio peruano.