El observatorio espacial Neil Gehrels Swift de la NASA, una sonda de aproximadamente 1.5 toneladas clave en el estudio de estallidos de rayos gamma, protagonizará una reentrada atmosférica no controlada durante la madrugada de este miércoles 4 de noviembre de 2026 (alrededor de las 2:30 a.m., tiempo del centro de México / 3:30 a.m. EST), tras el cese formal de sus operaciones científicas el pasado 20 de octubre. Los cálculos de seguimiento elaborados en conjunto con la Fuerza Espacial de los Estados Unidos delimitan una ventana de reingreso en una órbita intertropical de baja inclinación, comprendida entre los 20.6 grados de latitud norte y 20.6 grados de latitud sur, franja que cruza sectores de Centroamérica, el Caribe, el norte de Sudamérica (Colombia, Venezuela, Ecuador y Perú), África central, la India y el sudeste asiático.
La caída del telescopio se aceleró debido al incremento de la actividad solar, fenómeno que expandió las capas superiores de la atmósfera terrestre y aumentó la resistencia aerodinámica sobre el satélite, el cual carecía de propulsores propios para corregir su altitud. Para prolongar su vida útil, la agencia estadounidense financió en julio una misión privada de 30 millones de dólares con la nave robótica LINK, desarrollada por Katalyst Space, con el objetivo de acoplarse y remolcarlo a una órbita más alta; no obstante, fallas críticas en los sistemas de propulsión y control de la sonda auxiliar obligaron a suspender la maniobra en agosto, sellando el destino del observatorio.
Pese a tratarse de una estructura con dimensiones comparables a las de una camioneta de carga ligera, los especialistas señalan que el riesgo para la población civil es extremadamente bajo, con una probabilidad estimada de apenas 1 entre 2,100 de que algún fragmento cause lesiones humanas. La fricción y las temperaturas extremas generadas durante el cruce de las capas atmosféricas desintegrarán la mayor parte de los componentes, mientras que los elementos metálicos más densos que logren sobrevivir se precipitarán previsiblemente sobre aguas oceánicas o extensiones territoriales deshabitadas.













