El gobierno de Cuba criticó con firmeza este martes a los Estados Unidos por la deportación de ciudadanos cubanos hacia terceros países, señalando a Washington de incentivar los flujos migratorios irregulares tras someter a la isla a los «efectos de la guerra económica».
El vicecanciller cubano, Carlos Fernández de Cossío, apuntó directamente contra la política fronteriza del presidente Donald Trump, advirtiendo que el endurecimiento en las expulsiones forzadas provoca la separación sistemática de decenas de familias de origen cubano.
La postura de La Habana responde a la reciente estrategia implementada por la Casa Blanca, la cual ha ampliado los traslados forzados de indocumentados hacia naciones del continente africano, esquema que abarca no solo a nacionales cubanos, sino también a personas originarias de Venezuela, Nicaragua, Afganistán, Irán, Nepal y Turquía.
Fernández de Cossío fustigó este mecanismo y acusó a las autoridades estadounidenses de mantener bajo «encarcelamiento indefinido» a migrantes cubanos, operando «sin cargos concretos y dejándolos a ellos y sus respectivas familias en una agonizante incertidumbre».
Asimismo, el diplomático enfatizó que gran parte de los migrantes que arribaron a suelo norteamericano lo hicieron «atraídos por políticas migratorias que los invitaban a emigrar tanto regular como irregularmente», concluyendo que la permanencia y el estatus irregular de estas comunidades en territorio estadounidense «es fruto de las acciones de las autoridades y conductas oficiales» promovidas históricamente por Washington.













