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La cifra de víctimas mortales ascendió a 33 personas fallecidas y más de 50 desaparecidas, luego de que fuerzas militares rusas ejecutaran un bombardeo con nueve bombas aéreas guiadas contra una escuela reconvertida en refugio antiaéreo, informaron autoridades ucranianas este martes.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, condenó la agresión bélica durante una rueda de prensa conjunta con el canciller alemán, Friedrich Merz, donde precisó que el ataque impactó directamente una escuela subterránea utilizada para la entrega de raciones de alimentos y asistencia humanitaria a los residentes locales que permanecían en las inmediaciones de la línea del frente. El mandatario denunció que el Ejército ruso tenía pleno conocimiento de la presencia civil al momento de lanzar los proyectiles.

Zelenski recriminó la respuesta del Kremlin tras el vencimiento de los acuerdos humanitarios recientes: «Había ofrecido a Rusia ampliar la tregua en Oleshki, pero la respuesta fueron nuevos ataques, nuevos golpes, nuevos crímenes contra la gente», señaló.

El ataque ocurrió en paralelo al anuncio emitido por la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, sobre una reunión en Washington con enviados de Kiev y Moscú para formalizar el balance del alto el fuego humanitario en la región ocupada de Oleshki, en Jersón. Fuentes del gobierno ucraniano citadas por The Kyiv Independent confirmaron que los delegados designados para dicho encuentro son los comisionados de derechos humanos Dmitró Lubinets, por Ucrania, y Yana Lantrátova, por Rusia, quienes coordinaron previamente las evacuaciones de civiles.