El Departamento de Salud del Estado de Nueva York confirmó este lunes el fallecimiento de un menor en el condado de Lewis a causa de complicaciones derivadas del sarampión, acontecimiento que marca la primera muerte asociada a esta enfermedad infecciosa en la entidad en más de 30 años.
La contingencia sanitaria llevó a la gobernadora Kathy Hochul a decretar recientemente el estado de emergencia por desastre estatal con el propósito de acelerar la contención de los contagios comunitarios. A través de un comunicado oficial, las autoridades sanitarias precisaron que se desplegó personal y recursos adicionales hacia el condado de Lewis para reforzar las brigadas de vacunación y fortalecer la divulgación comunitaria preventiva.
Asimismo, el gobierno estatal contempló solicitar asistencia técnica y epidemiológica a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) mediante los protocolos de apoyo especializado Epi-Aid. De acuerdo con las cifras oficiales al corte del 24 de octubre, el estado de Nueva York acumula 178 contagios confirmados en lo que va del año, distribuyéndose en 170 casos en condados al norte del estado y ocho dentro de la ciudad de Nueva York.
El panorama estatal se inserta en una crisis de salud de escala regional: Estados Unidos enfrenta su peor rebrote de sarampión en décadas, con los CDC notificando al menos tres decesos a nivel nacional en lo que va del periodo.
El foco principal de la epidemia se ubica en el estado vecino de Pensilvania, señalado como el epicentro del brote con un balance de 1,433 personas contagiadas y cinco muertes confirmadas. Ante esta emergencia, las agencias de salud intensificaron la aplicación de la vacuna triple viral contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR) dirigida a toda la población no inmunizada.












