El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sostuvo una reunión en Washington con el nuevo canciller de Venezuela, Oliver Blanco, en lo que representó el primer encuentro de alto nivel diplomático entre ambas naciones desde el restablecimiento de sus relaciones bilaterales tras la captura de Nicolás Maduro a inicios de este año.
La cita en la sede del Departamento de Estado transcurrió bajo un marco de notable sobriedad y sin declaraciones formales a los medios de comunicación. La reunión ocurrió días después de que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ratificara que el país suramericano celebrará todos los procesos electorales contemplados en la Carta Magna, aunque sin concretar aún fechas específicas en el calendario.
El movimiento diplomático coincide también con el reciente retorno a Venezuela de la líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, quien ha intensificado sus peticiones para la pronta convocatoria a las urnas. Paralelamente, el nombramiento de Blanco en la Cancillería apunta a consolidar los canales de diálogo y cooperación directa con la administración del presidente Donald Trump.
El plan impulsado por Washington prevé acompañar la renovación gradual de las instituciones clave del Estado venezolano hacia 2027. De acuerdo con esa ruta, se proyecta que la presidencia encargada declare la vacancia formal del Ejecutivo en ese periodo para abrir una ventana de seis meses que conduzca a comicios generales definitivos.












