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El gobierno de Irán confirmó este lunes que sostiene consultas diplomáticas «intensas» con Estados Unidos para evitar un recrudecimiento de las hostilidades bélicas, abriendo la puerta a una eventual reapertura del estratégico estrecho de Ormuz bajo condiciones estrictas, a pesar de que las posturas entre Washington y Teherán continúan distantes.

El canciller iraní, Abás Araqchi, subrayó el papel facilitador de Catar y Pakistán, naciones que fungen como mediadores activos en el intercambio de propuestas. En un intento por allanar el diálogo, el líder supremo, Mojtaba Jamenei, confirió atribuciones extraordinarias al gabinete ejecutivo, según informó el presidente Masud Pezeshkian.

No obstante, el vocero del Ministerio de Exteriores, Esmail Baqai, advirtió que la resolución final queda en manos del gobierno estadounidense: «Todo depende ahora de Washington. Si se responde a las demandas de Irán, será posible restaurar la seguridad en el estrecho de Ormuz y reanudar el proceso de negociación en un plazo muy breve».

El paso marítimo permanece bajo bloqueo y hostigamiento armado por parte de Teherán desde los ataques conjuntos de fuerzas israeloestadounidenses registrados el pasado 28 de febrero. Aunque en septiembre la república islámica propuso una hoja de ruta de siete días para reanudar el tráfico comercial, el presidente Donald Trump desestimó la propuesta, manteniendo únicamente la vía del arbitraje indirecto para distender el conflicto energético global.