La Oficina General de Tierras de Texas tomó control formal y declaró bajo jurisdicción estatal nueve islas ubicadas a lo largo del cauce del Río Bravo, abarcando una superficie aproximada de 66 acres en el límite limítrofe entre Texas y México.
La comisionada del organismo, Dawn Buckingham, anunció la designación territorial oficial tras determinar que estas franjas de tierra fluvial corresponden a bienes de propiedad estatal, habilitando el despliegue directo de autoridades gubernamentales.
Con esta declaratoria administrativa, corporaciones de seguridad del nivel estatal y federal cuentan con autorización legal explícita para ingresar, operar y patrullar de forma permanente en las nueve formaciones de tierra.
De acuerdo con el gobierno texano, la medida busca erradicar puntos ciegos utilizados por grupos delictivos transnacionales, prevenir incursiones armadas de los cárteles y reforzar el cerco de vigilancia en las zonas limítrofes compartidas con el territorio mexicano.














