La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, anunció que su gobierno retomará algunas medidas del sistema penitenciario de El Salvador para construir dos nuevas cárceles, una de ellas destinada a internos de alta peligrosidad, luego de reunirse con el mandatario Nayib Bukele y visitar el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT).
Durante su visita oficial, realizada el 29 de octubre, Fujimori calificó el penal salvadoreño como una construcción emblemática y señaló que busca incorporar mecanismos para impedir que las organizaciones criminales continúen operando desde prisión. Entre las medidas que destacó están las restricciones a las visitas y a las comunicaciones de los internos.
La mandataria también adelantó que el segundo centro penitenciario estaría destinado a reos de menor peligrosidad e incluiría talleres productivos y actividades inspiradas en el programa salvadoreño Cero Ocio. Aclaró que las experiencias deben analizarse y adaptarse a las condiciones y leyes peruanas.
El encuentro con Bukele derivó además en acuerdos y una declaración conjunta para fortalecer la cooperación entre ambos países en seguridad, salud, educación, turismo y desarrollo económico. El presidente salvadoreño ofreció compartir la experiencia de su gobierno y señaló que corresponde a Perú decidir qué medidas puede aplicar.
Sin embargo, el modelo de seguridad salvadoreño también enfrenta cuestionamientos. Organizaciones de derechos humanos han documentado detenciones arbitrarias, denuncias de tortura y muertes bajo custodia durante el régimen de excepción vigente desde 2022.
La visita ocurre mientras Perú enfrenta problemas de violencia y expansión del crimen organizado. La apuesta de Fujimori abre así una discusión sobre los límites de trasladar políticas penitenciarias de un país a otro y las garantías que deben acompañar cualquier estrategia de seguridad.














