El gobierno de los Estados Unidos, encabezado por el presidente Donald Trump, acordó el envío de aproximadamente 35 millones de dólares en asistencia militar a una controvertida unidad castrense en África Central, según reveló una investigación exclusiva del diario The Wall Street Journal. El financiamiento forma parte de un pacto estratégico más amplio diseñado para que naciones de dicha región acepten recibir y albergar a migrantes de terceros países expulsados de territorio estadounidense.
La controversia en torno al desembolso económico radica en los antecedentes de la unidad militar beneficiaria en África, la cual arrastra señalamientos y denuncias previas por presuntos crímenes de guerra y abusos graves contra los derechos humanos. Pese a estas acusaciones, la administración estadounidense optó por canalizar los fondos en equipamiento y respaldo operativo como mecanismo de compensación para consolidar los acuerdos de transferencia y contención migratoria internacional.
Esta directriz refleja la intensificación de las medidas de la Casa Blanca para externalizar los costos y la logística de sus programas de deportación masiva mediante alianzas con gobiernos extranjeros. El acuerdo marca un giro pragmático en la cooperación castrense de Washington con la región africana, priorizando los compromisos de absorción de solicitantes de asilo y migrantes irregulares por encima del escrutinio ético sobre las fuerzas armadas aliadas.














