Corea del Norte disparó este jueves más de 10 misiles balísticos de corto alcance con dirección al mar de Japón (mar del Este), en una maniobra que agrava de forma considerable las de por sí tirantes relaciones entre ambas naciones vecinas. El Estado Mayor Conjunto surcoreano detectó los proyectiles alrededor de las 12:30 horas locales desde la zona oriental de Wonsan, mientras que la cartera de Defensa de Japón ratificó la prueba militar de manera independiente.
Esta nueva demostración de fuerza representa el primer ensayo balístico del régimen norcoreano desde mediados de octubre, cuando probó misiles de crucero lanzados desde submarinos. La maniobra ocurre en medio de una intensa escalada bélica derivada de la explosión de dos minas terrestres en la zona fronteriza el pasado 21 de septiembre, incidente que dejó a tres soldados surcoreanos con heridas de gravedad durante sus labores habituales de patrullaje.
Ante la gravedad de los hechos, las autoridades de Seúl acusaron a Pyongyang de instalar los explosivos en el sector sur de la Línea de Demarcación Militar y formalizaron una denuncia ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Por su parte, el régimen norcoreano negó cualquier implicación en el suceso y contrademandó a su vecino del sur ante el mismo organismo, acusándolo de fabricar pretextos para entorpecer los trabajos de fortificación en la frontera.
El lanzamiento masivo coincide además con las recientes instrucciones impartidas por el líder Kim Jong-un para transformar apresuradamente sus fuerzas armadas en un ejército de élite con capacidades disuasorias avanzadas. Asimismo, la maniobra responde a las advertencias de su hermana, Kim Yo-jong, quien amenazó abiertamente con incrementar el despliegue de armamento pesado y reactivar los altavoces de propaganda psicológica a lo largo de la franja limítrofe.














