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Más de mil personas se congregaron en las calles de Madrid para exigir la depuración de responsabilidades políticas y técnicas tras el grave accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo), siniestro que ha dejado un saldo preliminar de al menos 68 personas fallecidas. La movilización, impulsada por organizaciones y colectivos vinculados a sectores de ultraderecha, derivó en altercados y disturbios violentos al término del recorrido, culminando en intensos enfrentamientos entre manifestantes y efectivos de la Policía Nacional.

Durante la marcha, los asistentes reclamaron explicaciones directas a las autoridades gubernamentales e instituciones de transporte sobre el estado de la infraestructura ferroviaria y las causas del descarrilamiento.

No obstante, la jornada de tensión escaló hacia el cierre de la convocatoria con el lanzamiento de objetos contundentes, forcejeos y barricadas urbanas, lo que obligó a las unidades antidisturbios a intervenir para dispersar los focos de violencia y acordonar las vías aledañas de la capital española.