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La preservación del patrimonio natural sólo será viable si se garantiza primero la cobertura de las necesidades básicas de las poblaciones locales, sostuvo la subsecretaria de Biodiversidad y Restauración Ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Marina Robles García. En representación de México, la funcionaria llamó a articular la protección de la biodiversidad con la justicia social como eje central de la política ecológica federal.

Durante su intervención, Robles destacó los avances del país hacia la meta internacional 30×30 y la instrumentación de la Estrategia Nacional sobre Biodiversidad, tareas que se articularán con el recién publicado Programa Nacional de Restauración Ambiental para atender las regiones con mayor deterioro ecológico. En el ámbito de gobernanza territorial y oceánica, anunció la creación de una instancia especializada dedicada a la gestión integral de costas y mares, acompañada del impulso a «áreas de prosperidad marina y terrestre» bajo esquemas sostenibles que involucren de manera directa a los habitantes.

Asimismo, subrayó la firma de la Declaración de Calakmul para consolidar el Corredor Biocultural de la Gran Selva Maya en coordinación trinacional con Belice y Guatemala. Frente a las metas del Marco Mundial de Biodiversidad, la delegación mexicana reiteró la exigencia de fortalecer el multilateralismo, la cooperación internacional y el involucramiento vinculante de pueblos indígenas y comunidades locales en las decisiones de conservación.