Dolores Huerta, una de las figuras más influyentes del activismo laboral y de la lucha por los derechos civiles de la comunidad hispana en Estados Unidos, falleció este miércoles a los 96 años. La noticia fue confirmada por su familia a través de un emotivo comunicado en el que expresaron su profundo pesar por la pérdida de la histórica líder, solicitando privacidad para atravesar este momento y anunciando que próximamente compartirán los detalles para rendir homenaje a su extraordinaria vida y legado.
Reconocida por ser cofundadora de la Asociación de Trabajadores Agrícolas Unidos (UFW, por sus siglas en inglés) junto a César Chávez, Huerta se consolidó como un referente clave del movimiento chicano y una voz incansable en favor de las familias campesinas. A lo largo de su trayectoria, su liderazgo no solo transformó las condiciones de trabajo en el campo estadounidense, sino que impulsó la movilización social e inspiró consignas históricas de justicia y equidad.
Nacida el 10 de abril de 1930 en Dawson, Nuevo México, Dolores Clara Fernández Huerta fue la segunda de tres hijos del matrimonio entre Alicia y Juan Fernández, este último trabajador agrícola, minero y legislador estatal. Tras el divorcio de sus padres cuando ella tenía tres años, su madre se trasladó junto con sus hijos a Stockton, California, donde estableció un restaurante y hotel tras años de esfuerzo en empleos de hostelería y fábricas de conservas.
Durante su infancia y juventud en California, criada en gran medida por su abuelo materno mientras su madre trabajaba, Huerta absorbió los valores de solidaridad social y desarrollo comunitario que más tarde definirían su labor sindical. Su fallecimiento marca el cierre de un capítulo fundamental en la historia del activismo hispano y de las reivindicaciones laborales en el continente americano.













