Durante su intervención en la Asamblea General de la ONU, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Padilla, rechazó que Estados Unidos niegue la existencia del bloqueo y afirmó que las sanciones generan afectaciones por más de 22.9 millones de dólares diarios. Para ilustrar la crisis, presentó un contador en tiempo real sobre el impacto económico de las restricciones y calificó la medida como un acto de guerra y castigo colectivo que perjudica severamente a la población.
El ministro cubano tomó la palabra tras una intensa discusión con el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, quien negó la existencia del embargo y pidió a los países rechazar la resolución anual impulsada por la isla. Ante esto, Rodríguez alertó que la administración del presidente Donald Trump ha desatado una campaña de presiones y chantajes hacia diversos Estados miembros para romper el histórico consenso que desde 1992 aprueba el texto contra las sanciones.
En su discurso, el diplomático enfatizó que los efectos del bloqueo impactan directamente en la vida cotidiana de las familias cubanas, manifestándose en la falta de alimentos, fallas en los servicios de agua y electricidad, así como en un desabasto crítico de insumos básicos. Asimismo, aseguró que la postura de Washington busca estrangular la economía de la isla, impidiendo el desarrollo de sus ciudadanos y afectando de manera directa el funcionamiento de los servicios públicos esenciales.
Finalmente, el canciller denunció que la escasez del 70 % en los medicamentos del cuadro básico mantiene a unas 100 mil personas a la espera de cirugías, entre ellas 12 mil niños, a consecuencia del cerco económico. Rodríguez concluyó que Cuba no representa una amenaza para la estabilidad internacional y exigió que se respete la soberanía del país para resolver sus problemas en paz y libre de agresiones políticas o económicas.













