Siria y Jordania acordaron crear una comisión conjunta de seguridad para examinar las consecuencias de los bombardeos jordanos contra presuntas posiciones del Estado Islámico en territorio sirio, una operación que dejó civiles muertos y elevó las tensiones entre ambos países.
El acuerdo se anunció tras una conversación telefónica entre los ministros de Exteriores, Asaad al-Shaibani, de Siria, y Ayman Safadi, de Jordania. Según un comunicado conjunto, Ammán sostuvo que los ataques del lunes 26 de octubre respondieron a información de inteligencia sobre amenazas concretas y posibles atentados contra su seguridad. Safadi expresó pesar por las víctimas civiles.
La operación ocurrió después de que un ataque armado contra una iglesia ortodoxa griega en la gobernación jordana de Karak dejara nueve muertos. Las autoridades jordanas relacionaron a los sospechosos con grupos militantes que operan al otro lado de la frontera. Tres presuntos implicados fueron detenidos tras un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad. Sin embargo, ningún grupo reivindicó el atentado.
Las versiones sobre los bombardeos difieren. Jordania afirmó haber atacado posiciones de militantes y reportó más de 20 integrantes del Estado Islámico muertos. En contraste, las autoridades sirias informaron de siete civiles fallecidos, entre ellos tres menores y una mujer, en las provincias de Deraa y Sueida. Damasco aseguró que no recibió aviso previo y abrió una investigación.
Pese al desacuerdo sobre la operación, ambos gobiernos reiteraron su intención de cooperar para proteger la frontera y combatir el terrorismo y el contrabando. La comisión buscará encauzar las diferencias mediante el diálogo, aunque todavía no se han divulgado sus mecanismos de investigación ni un calendario de trabajo.












