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El líder opositor israelí Gadi Eisenkot afirmó que hará todo lo posible para formar un gobierno sin el primer ministro Benjamín Netanyahu y advirtió que sería un error convocar nuevamente a elecciones, tras una jornada electoral que dejó un escenario parlamentario sin una mayoría definida.

Las proyecciones difundidas por las principales cadenas de televisión israelíes muestran una contienda cerrada. El bloque opositor encabezado por Eisenkot se sitúa alrededor de 51 a 53 escaños, mientras la alianza de Netanyahu obtiene entre 50 y 51. El partido Likud, del primer ministro, aparece como la fuerza individual más votada, con estimaciones de entre 24 y 27 escaños.

Sin embargo, ninguna de las dos coaliciones alcanza los 61 escaños necesarios para controlar la Knéset, el Parlamento israelí, integrado por 120 representantes. Los partidos árabes, que sumarían alrededor de 18 escaños, podrían resultar determinantes en las negociaciones para formar gobierno. Netanyahu ha rechazado la posibilidad de depender de esas fuerzas para mantenerse en el poder.

La participación electoral alcanzó 77.7 por ciento, equivalente a más de 5.69 millones de votantes, según la Comisión Electoral Central. Se trata del nivel más alto registrado en una elección parlamentaria israelí desde 1999.

Aunque los dirigentes opositores interpretaron las proyecciones como un rechazo al gobierno, representantes de Netanyahu sostienen que es prematuro declarar una derrota. El escrutinio y las negociaciones serán decisivos para determinar quién recibe el encargo presidencial de formar una nueva administración.