El movimiento insurgente de los hutíes de Yemen se atribuyó un ataque con misiles balísticos contra el complejo petrolero de Ras Tanura, la refinería y terminal marítima más importante de Arabia Saudita, hecho que habría provocado un incendio en sus instalaciones.
La intensificación de las ofensivas del grupo alineado con Irán incluyó además el lanzamiento de proyectiles hacia la capital saudí, Riad, donde las fuerzas de defensa interceptaron dos misiles cuyos restos causaron daños materiales menores, así como presuntos ataques a bases aéreas e infraestructura militar en Najran, Khamis Mushait y Abha.
La escalada bélica ha vulnerado los acuerdos de tregua promovidos previamente por la ONU y amenaza directamente la estabilidad de las rutas energéticas del golfo Pérsico y el mar Rojo, en un contexto regional presionado por las hostilidades.
Pese a que representantes de Arabia Saudita, Turquía y Pakistán sostuvieron reuniones diplomáticas con funcionarios en Teherán para contener la crisis, el Parlamento de Egipto autorizó a sus fuerzas armadas para intervenir en apoyo y defensa del reino saudí en caso de ser requerido formalmente.












