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El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, arremetió públicamente contra el desarrollo de las elecciones presidenciales en Brasil, asegurando que el proceso presentó indicios de fraude electoral tras confirmarse la victoria en segunda vuelta del mandatario izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva frente al senador Flávio Bolsonaro.

«Tiene una pinta terrible. Me pareció terrible. Quiero decir, no tomé partido, pero parecían otras elecciones fraudulentas», declaró el líder estadounidense ante reporteros antes de abordar el avión presidencial Air Force One con destino al estado de Misisipi, donde encabezará un acto proselitista.

Pese a reiterar en diversas ocasiones que no intervino ni respaldó formalmente a ninguno de los dos contendientes en las urnas, el gobernante norteamericano insistió en cuestionar la legitimidad de la jornada: «No apoyé a nadie ni respaldé nada. Pero vi las elecciones y parecían muy, muy corruptas», agregó.

En la contienda del pasado domingo, Lula da Silva aseguró un histórico cuarto mandato presidencial al revertir la tendencia inicial y superar a Flávio Bolsonaro, hijo mayor del exmandatario Jair Bolsonaro, quien había liderado la primera vuelta el 4 de octubre. El recuento oficial arrojó un 52 % de los votos para el actual presidente, frente al 48 % obtenido por el aspirante de la derecha.

Tras la divulgación del balance electoral, Bolsonaro rechazó conceder el triunfo a su oponente y adelantó que acudirá ante los tribunales correspondientes para exigir la anulación de los comicios. La defensa del legislador fundamenta su impugnación en la resolución del magistrado del Supremo Tribunal Federal, Cristiano Zanin, quien autorizó extender dos horas el cierre de las mesas de votación hasta las 19:00 horas locales debido a los problemas de transporte público denunciados durante la jornada.