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La lideresa de Agrupación Nacional (RN), Marine Le Pen, prometió restablecer el orden público y frenar la inmigración en Francia mediante un esquema de tolerancia cero contra la delincuencia. Ante más de 8 mil simpatizantes en Orleans, la aspirante sostuvo que su proyecto aplicará un estricto control de fronteras y deportaciones automáticas, al tiempo que prometió combatir sin contemplaciones a las organizaciones criminales para evitar el deterioro de la seguridad nacional y la paz social en el país.

En materia de política exterior y defensa, Le Pen enfatizó que su gobierno no comprometerá a la juventud francesa en conflictos armados internacionales que no correspondan a los intereses del país. Como parte de su plataforma institucional, la dirigente planteó la conformación de un gobierno de unidad nacional y ratificó a Jordan Bardella para la jefatura de gabinete, al tiempo que cuestionó la escalada de violencia registrada durante las protestas sociales de las últimas semanas.

El discurso de mano dura se da mientras Le Pen encabeza las preferencias electorales en los sondeos de opinión. De acuerdo con la firma Ipsos-BVA-Cesi, la representante de Agrupación Nacional lidera la intención de voto con un rango de entre 32 y 33.5 %, seguida por el abanderado de extrema izquierda Jean-Luc Mélenchon, quien alcanza un 17 % tras declarar que la nación europea reúne las condiciones para una «situación revolucionaria».

Las propuestas en materia de seguridad e inmigración encuentran eco en un electorado marcado por el descontento hacia la gestión del presidente Emmanuel Macron. Según las mismas mediciones demoscópicas, el 81 % de los ciudadanos responsabiliza al gobierno por los recientes episodios de violencia en las calles, mientras que el 80 % desaprueba la postura adoptada por el mandatario, lo que consolida el respaldo hacia posturas de mayor firmeza institucional.