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La tensión entre Corea del Norte y Corea del Sur se intensificó esta semana luego de que Pyongyang enviara una carta formal al Consejo de Seguridad de la ONU para reiterar sus acusaciones de que Seúl fabricó un incidente con minas terrestres ocurrido en septiembre, en un escenario marcado además por la visualización de un obús norcoreano cerca de la frontera.

De acuerdo con reportes de la agencia Yonhap citados por expertos, la presencia visible de un cañón autopropulsado de 122 mm constituye un despliegue inusual. Analistas señalan que esta acción busca enviar una señal clara de que el régimen norcoreano pretende hacer valer sus directrices fronterizas mediante la fuerza, advirtiendo al mismo tiempo a Seúl sobre los riesgos de escalar los roces militares en la zona desmilitarizada.

En la misiva enviada el domingo a través de su representante ante la ONU, el gobierno norcoreano sostuvo que las autoridades surcoreanas utilizan el caso de las minas para calificar falsamente sus labores de construcción fronteriza como una incursión militar, advirtiendo que cualquier violación a su soberanía desatará medidas de autodefensa.

Esta comunicación responde a otra carta enviada la semana pasada por Seúl al organismo internacional, donde calificó la explosión del 21 de septiembre en la Zona Desmilitarizada (DMZ) como una violación al acuerdo de armisticio de la Guerra de Corea ejecutada por tropas del norte, postura respaldada por el Comando de la ONU. Pese a las propuestas de diálogo planteadas por Seúl para calmar la crisis, las fricciones continúan ante las constantes obras tácticas y el movimiento de tropas en la línea de demarcación militar.