Un grupo de manifestantes vulneró los perímetros de seguridad e ingresó por la fuerza a las instalaciones del Coliseo Romano, en Italia, generando situaciones de caos, desorden y evacuaciones de emergencia entre cientos de visitantes que se encontraban en el monumento histórico.
La intromisión forzada provocó que decenas de turistas quedaran momentáneamente atrapados en las inmediaciones del recinto arqueológico antes de huir en medio de la confusión generada por los disturbios. Ante la brecha de seguridad, las corporaciones policiales locales desplegaron un dispositivo de contención para desalojar las áreas restringidas, salvaguardar la integridad de los asistentes e inspeccionar posibles afectaciones a la milenaria estructura.
El incidente ha encendido las alarmas en la capital italiana respecto a la efectividad de los filtros de protección y la capacidad de reacción ante irrupciones masivas en los principales destinos de patrimonio cultural y afluencia turística de la ciudad.













