El autor del atentado en Trappes, en las afueras de París, declaró que su objetivo era vengar a los comerciantes afectados por los recientes disturbios. El sospechoso, identificado como Kevin T., admitió haber seleccionado a sus víctimas por su color de piel, disparando únicamente contra personas negras y árabes desde su vehículo.
La agresión armada dejó un saldo de un hombre de 26 años muerto y cinco heridos graves, incluida una menor de 12 años. Tras una persecución, el agresor fue interceptado y detenido en la localidad vecina de Coignières por los cuerpos de seguridad.
Durante los cateos en su domicilio, la policía incautó un ejemplar del libro de Adolf Hitler y un artefacto explosivo casero con bombonas de gas. La Fiscalía Nacional Antiterrorista asumió el caso bajo cargos de terrorismo y crímenes con agravante racial, investigando posibles nexos con la ultraderecha.













