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El Gobierno de Rusia condenó la orden de arresto emitida por un tribunal de Florida, Estados Unidos, en contra del expresidente cubano Raúl Castro, calificando la medida como un acto de persecución política promovido por sectores anticubanos en Miami. A través del Ministerio de Exteriores, Moscú advirtió que incrementar la presión sobre la isla —la cual enfrenta una severa crisis económica y energética— podría desestabilizar a toda la región de América Latina y el Caribe.

La decisión judicial responde a una investigación reactivada por la fiscalía de Florida sobre el derribo de dos aeronaves de la organización Hermanos al Rescate en 1996, incidente en el que fallecieron cuatro personas cuando Castro se desempeñaba como ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Por estos hechos, el exmandatario enfrenta cargos por conspiración para cometer asesinato en primer grado, sumándose a acusaciones vertidas previamente en el ámbito federal estadounidense.

Para la Cancillería rusa, la formulación de estos cargos más de tres décadas después carece de sustento y busca ajustar cuentas con el líder histórico tras haber cumplido 95 años en junio pasado. En su pronunciamiento, la administración rusa ratificó su solidaridad con La Habana, comprometiéndose a mantener el apoyo y la cooperación bilateral con el gobierno cubano.

Este proceso judicial coincide con un endurecimiento de las sanciones y un incremento en las medidas de presión por parte de la administración del presidente Donald Trump contra figuras clave del gobierno cubano, profundizando el aislamiento diplomático sobre la nación caribeña.