Las fuerzas rusas ampliaron su ofensiva hacia regiones occidentales de Ucrania que previamente no habían sido blanco de bombardeos, enfocándose en instalaciones energéticas y generando masivas olas de apagones. La escalada ocurre en vísperas de la temporada de frío, incrementando la presión sobre los sistemas de transmisión y generación eléctrica del país.
El viceministro de Energía ucraniano, Artem Nekrasov, confirmó que los ataques afectaron puntos clave en zonas como Kirovohrad, Zhytomyr, Lviv, Rivne, Ternopil, Khmelnytskyi y la región meridional de Odesa. Por su parte, la empresa privada DTEK reportó daños en tres de sus plantas en Odesa, dejando a más de 32 mil hogares sin suministro eléctrico tras los impactos nocturnos.
Este endurecimiento de los ataques se produce a pesar de los anuncios diplomáticos previos sobre un posible alto al fuego energético. El presidente Volodímir Zelenskiy denunció que los bombardeos contra los sectores energético, petrolero y gasístico se han intensificado en las últimas semanas, lo que ha llevado a Kiev a reiterar la urgencia de recibir sistemas de intercepción antimisiles por parte de sus aliados occidentales.
La persistencia de los ataques sistemáticos amenaza con colapsar la red de calefacción y electricidad en pleno invierno, mientras el gobierno ucraniano evalúa respuestas defensivas y diplomáticas ante la incesante campaña militar de Moscú contra instalaciones críticas de servicios básicos.













