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La cifra de fallecidos tras el ataque con misiles ejecutado por los rebeldes chiíes hutíes contra el campamento de entrenamiento militar Al Alam, en la provincia sureña de Shabwa, aumentó a 73 personas. El gobernador de la región, Bin al Wazir, confirmó que los equipos de rescate mantienen las labores de búsqueda en coordinación con las autoridades para localizar a 14 reclutas que continúan en calidad de desaparecidos.

El bombardeo dejó además más de 200 heridos, muchos de ellos en estado crítico, lo que provocó el colapso de la infraestructura hospitalaria en Shabwa. Ante la saturación médica local, los servicios de emergencia debieron evacuar a decenas de soldados hacia centros asistenciales en las provincias limítrofes de Hadramut, Abyan y Adén. Las autoridades detallaron que uno de los proyectiles impactó de lleno contra un batallón compuesto por 700 nuevos efectivos alineados con el gobierno yemení reconocido internacionalmente.

Por su parte, el portavoz militar hutí, Yahya Sarea, asumió la autoría del ataque argumentando que la operación estuvo dirigida contra un contingente de tropas y oficiales saudíes que operaban en las instalaciones del recinto militar. El vocero rebelde dirigió un mensaje de advertencia al personal militar para que eviten integrarse a las filas respaldadas por la coalición internacional, al tiempo que justificó la acción dentro del actual contexto de hostilidades.

Esta incursión se enmarca en la recrudecida escalada bélica entre el gobierno legítimo de Yemen y la milicia rebelde, tras el rompimiento del periodo de tregua que se mantenía desde 2022. El intercambio de ofensivas que inició a mediados del verano reactivó el enfrentamiento armado en distintos frentes estratégicos del país, complicando la estabilidad en una zona con importantes recursos petroleros.